El 8 de junio de 1982, pocos días antes de la rendición, cinco A-4 Skyhawk argentinos atacaron a los transportes Sir Galahad y Sir Tristram en Bahía Agradable. Murieron 56 militares británicos en lo que sería el peor desastre humano de la Royal Navy en la guerra.

Cuando todo parecía perdido para la causa argentina — los británicos cercaban Puerto Argentino, las posiciones de tierra cedían una tras otra, la munición se acababa — la Fuerza Aérea Argentina dio uno de los golpes más duros de toda la guerra. Fue el 8 de junio de 1982, en una bahía pequeña al sur de la isla Soledad llamada Fitzroy.

Esa mañana, cinco A-4B Skyhawk del Grupo 5 de Caza despegaron de Río Gallegos. Iban liderados por el Capitán Pablo Carballo — sí, el mismo de los doce buques — y por el Primer Teniente Carlos Rinke. Su misión: atacar lo que encontraran en Bahía Agradable, donde la inteligencia argentina sospechaba que los británicos estaban desembarcando tropas frescas para el asalto final.

Lo que encontraron superó cualquier previsión. El LSL Sir Galahad y el LSL Sir Tristram, dos buques de desembarco logístico, estaban anclados a 200 metros de la costa, descargando cientos de Guardias Galeses con su equipo completo. El proceso llevaba horas. Los británicos confiaban en que la cobertura aérea propia detectaría cualquier amenaza.

“Vi el Sir Galahad y supe que era ahora o nunca. Apunté a la línea de flotación. Solté las bombas. Cuando saqué el avión, vi una bola de fuego anaranjada del tamaño de un edificio.” —Capitán Pablo Carballo.

Los Skyhawk argentinos bajaron a 10 metros sobre el agua, lanzaron sus bombas de 250 kilos contra los buques y se fueron. En menos de 90 segundos, los dos transportes estaban en llamas. Los Sea Harriers, alertados tarde, no llegaron a tiempo.

Los números británicos:

  • 56 militares muertos, en su mayoría Guardias Galeses jóvenes con destinos en Inglaterra.
  • 150 heridos graves, muchos con quemaduras de tercer grado.
  • 2 buques de desembarco fuera de servicio el resto de la guerra.

Fue la peor pérdida humana de la Royal Navy en toda la guerra de Malvinas. Y la última gran demostración de que la Fuerza Aérea Argentina, aun en sus horas más difíciles, podía golpear donde dolía.

El ataque tuvo un efecto psicológico inmenso. Los soldados británicos que estaban por desembarcar para el asalto final a Tumbledown se enteraron del desastre por radio mientras llegaban a las playas. Algunos lo recordaron, años después, como el momento en que comprendieron que la guerra no estaba ganada todavía.

El piloto británico Simon Weston, gravemente quemado en el Sir Galahad, se convirtió después en una de las voces más respetadas del Reino Unido en temas de veteranos. Cuando visitó Argentina años después, dijo en una conferencia: “No tengo nada contra los pilotos argentinos. Hicieron su trabajo. Si fuera yo el que estuviera en su lugar, habría hecho lo mismo.”

En video

Material audiovisual recomendado

Compilamos una búsqueda en YouTube con documentales y testimonios sobre este tema. Hacé clic para ver los resultados en una nueva pestaña.

Buscar “Sir Galahad Sir Tristram Fitzroy 8 junio 1982” en YouTube